La Universidad del siglo XXI es una institución sin límites. El conocimiento corre ahora de un lado para otro a la velocidad de un 'click'. Antes de la revolución que la informática trajo a las comunidades, el profesor universitario era un sabio que buscaba la mejor forma de transmitir los conocimientos a sus estudiantes; pero ese esquema cambió radicalmente básicamente por dos motivos:

  1. La velocidad de reproducción del propio conocimiento; y,
  2. Las posibilidades infinitas de divulgación de conocimientos que representa la internet.

Es imposible para cualquier docente el poder estar actualizado en los conocimientos de su área académica; por cuanto, los mismos pueden ser modificados en el ínterin de su levantarse hasta su acostarse. No obstante, hay algo que no ha cambiado: la importancia de la experiencia. El buen docente es entonces, aquel que sabe transmitir no tanto conocimientos aprendidos de un libro de texto; sino la aplicación real y con resultados positivos, de tales conocimientos.
Es por eso que la UTC, sin demeritar la relevancia de un título profesional que lo respalde; valora en su justa dimensión, la trascendencia de la experiencia del docente en el ejercicio profesional de su área de saber. Aún mas, tampoco la Universidad se conforma con el desarrollo profesional del docente, sino que procura que el mismo haya sido acompañado, en todo momento, de un comportamiento ético acorde a los valores del ser humano trascendente; y es que , en definitiva, lo que es el hombre es más un asunto de moral que de intelectualidad.

M.B.A. Carlos Castro Quesada